El motor con código RFV (XU10J4R) es uno de los propulsores de gasolina más reconocibles del grupo PSA (Peugeot y Citroën) durante los años noventa y principios de los dos mil. Como dos litros atmosférico de 16 válvulas, se montó en una amplia gama de vehículos: desde compactos y deportivos (Peugeot 306, 406 Coupé), pasando por cómodas berlinas (Citroën Xantia, XM, Peugeot 605), hasta grandes monovolúmenes familiares (Citroën Evasion, Lancia Zeta).
Hoy vemos este motor como un representante de la “vieja escuela”. Es un motor hecho para durar, de antes de la era de las estrictas normas anticontaminación (downsizing) y de la electrónica excesiva. Su diseño es sencillo y las averías son previsibles, lo que lo convierte en uno de los favoritos de los mecánicos y de los conductores que quieren un coche cuyo mantenimiento no requiera pedir un préstamo.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Códigos del motor | RFV, XU10J4R |
| Cilindrada | 1998 cc |
| Potencia | 97 kW (132 CV) a 5.500 rpm |
| Par motor | 180 Nm a 4.200 rpm |
| Tipo de inyección | MPI (inyección multipunto) |
| Tipo de sobrealimentación | Atmosférico (sin turbo) |
| Accionamiento del árbol de levas | Correa de distribución |
Este motor utiliza correa de distribución. Su sistema de distribución es sencillo y se recomienda realizar la distribución completa cada 80.000 a 90.000 km, o cada 5 años (lo que ocurra antes). Los tensores y rodillos rara vez fallan antes de tiempo, pero teniendo en cuenta la edad de los vehículos que montan este motor, nunca hay que posponer esta intervención.
Mecánicamente, la parte baja del motor (cigüeñal y cojinetes) es prácticamente indestructible, pero la periferia y la parte alta sí muestran signos de envejecimiento:
En el cárter de este motor caben unos 4,25 litros de aceite (con filtro). El grupo PSA tradicionalmente recomienda la graduación 10W-40 (semisintético), aunque si el motor está en muy buen estado y es invierno, se puede pasar a 5W-40. Realice el servicio periódico (cambio de aceite y filtros) cada 10.000 a 12.000 km.
Consumo de aceite: Sí, este motor consume aceite entre servicios. Debido a los retenes de válvula endurecidos, un consumo de 0,3 a 0,5 litros cada 1.000 km se considera absolutamente normal y dentro de la tolerancia “de fábrica” para motores de esta edad. Si consume más de 1 litro cada 1.000 km, ha llegado el momento de abrir la culata y cambiar retenes/segmentos.
Al tratarse de un gasolina clásico, las bujías estándar se cambian cada 30.000 a 40.000 km. Su precio es bajo. Si utiliza bujías de iridio o platino, el intervalo se alarga hasta unos 60.000 km, algo especialmente útil si lleva instalado GLP.
A diferencia de los diésel modernos, este motor de gasolina lleva volante motor sólido (convencional). No hay que preocuparse por costosas reparaciones de volante bimasa. El kit de embrague suele durar bastante y no es caro, normalmente cuesta entre 100 y 150 euros (según mercado).
El sistema de inyección es multipunto (MPI). La gasolina se inyecta a baja presión directamente en el colector de admisión. Los inyectores de gasolina son extremadamente fiables. El problema con ellos aparece únicamente si el coche circula durante años casi exclusivamente a gas, de modo que, por la inactividad y la gasolina sucia del depósito, los inyectores terminan “agarrotándose”. Una limpieza en cuba de ultrasonidos (entre 30 y 50 euros, según mercado) soluciona el problema en el 99 % de los casos.
Un auténtico alivio para los propietarios: Este motor no tiene turbo, no lleva filtro de partículas (DPF) ni sistema AdBlue. Pertenece a una generación anterior de normas anticontaminación (principalmente Euro 2 o primeros Euro 3). Las primeras versiones ni siquiera llevan válvula EGR, mientras que las últimas (alrededor del año 2000) montan una EGR sencilla que rara vez se obstruye, ya que los gasolina no generan tanta carbonilla como los diésel.
Seamos sinceros, no es un motor económico. Debido a su par relativamente alto pero a una concepción de inyección antigua:
¿Es un motor “perezoso”? Depende exclusivamente de en qué coche vaya montado. Si lo llevas en un ligero Peugeot 306, es casi un pequeño cohete (132 CV para menos de 1.200 kg). Sin embargo, si montas el mismo motor en un Citroën Evasion (monovolumen de casi 1,6 toneladas) o en una pesada Xantia Break (familiar), notarás claramente la falta de fuerza en las subidas. En este tipo de carrocerías el motor tiene que girar muy alto de vueltas para garantizar adelantamientos seguros.
En autopista el motor se comporta de forma estable, pero debido al desarrollo de la 5ª marcha, a una velocidad de 130 km/h va a unas 3.800–4.000 rpm. Esto trae dos inconvenientes: más ruido en el habitáculo y un consumo que en autopista supera fácilmente los 8,5 l/100 km.
Absolutamente sí. Es uno de los mejores motores del mercado para convertir a gas. Gracias a los taqués hidráulicos, no requiere reglaje posterior de válvulas. La instalación de un sistema secuencial clásico es rápida y barata. Dado que el consumo en ciudad puede ser realmente elevado, montar GLP es la mejor decisión que se puede tomar, y el motor lo “acepta” sin pérdida de prestaciones ni tirones.
Respuesta corta: No tiene sentido. En los gasolina atmosféricos de la vieja escuela, reprogramar la centralita es tirar el dinero. La ganancia real con una repro “Stage 1” será de apenas 5 a, como mucho, 8 CV y unos 10 Nm de par. Es un cambio que como conductor prácticamente no notarás en el pedal del acelerador.
La caja más habitual asociada a este motor es una manual de 5 marchas de la conocida serie PSA BE (BE3/BE4). Estas cajas son mecánicamente “a prueba de balas” (prácticamente indestructibles). Las averías más frecuentes no tienen que ver con los engranajes, sino con el mando (varillaje) de la palanca. Por el desgaste de los casquillos plásticos de las varillas, la palanca de cambios coge “holgura” (sensación de palanca floja) y cuesta más engranar las marchas (especialmente primera o marcha atrás). La solución no es cara: se cambia el juego de varillas y casquillos.
Las cajas automáticas de aquella época (sobre todo la conocida AL4 de PSA/Renault de 4 velocidades, o los primeros modelos ZF) son bastante problemáticas. Son muy lentas para los estándares actuales, adormecen aún más el motor y aumentan el consumo al menos 1 o 2 litros.
Avería más frecuente en automáticas: Fallo de los solenoides (electroválvulas) en el bloque hidráulico. Los síntomas son golpes y tirones al pasar de “P” a “D” o cambios bruscos de primera a segunda. El aceite de la caja manual se cambia de forma preventiva cada 80.000 km, mientras que en la automática es obligatorio cambiarlo como máximo cada 60.000 km. Si el anterior propietario no ha cambiado el aceite de la automática a tiempo, prepárese para una reparación costosa.
Teniendo en cuenta que va a comprar un coche de más de 20 años, el estado de la carrocería y del interior suele ser un problema mayor que el propio motor, pero bajo el capó es imprescindible comprobar lo siguiente:
El motor RFV 2.0 16V (132 CV) es una reliquia de la época en la que los motores se hacían más sencillos y duraderos. ¿A quién va dirigido? A conductores que buscan un coche de segunda mano grande, cómodo y barato, y a los que no les importa que de vez en cuando la mecánica les ensucie las manos con algo de aceite en la tapa de válvulas.
No es para usted si hace muchos kilómetros en ciudad a gasolina (porque el coste del combustible le pasará factura), pero si piensa instalar GLP, obtendrá un excelente y fiable “caballo de batalla” que no le sorprenderá con averías de 1.000 euros de la noche a la mañana, simplemente porque no tiene piezas modernas y carísimas capaces de costar tanto.
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