El motor de Renault con código E7J (de la familia de motores "Energy") es un auténtico caballo de batalla que marcó el final de los años noventa y el inicio de los dos mil. Con una cilindrada de 1,4 litros y 75 CV, este atmosférico de gasolina fue el “todoterreno” de la gama Renault. Se montó en una amplia variedad de vehículos: desde el ágil urbano Renault Clio II y el práctico furgón Kangoo, hasta modelos familiares como Mégane I y Scénic I.
Este propulsor representa la esencia de la motorización básica. No está hecho para batir récords de velocidad, sino para llevar a los pasajeros de forma barata y fiable del punto A al punto B. Para el comprador de un coche usado hoy en día, su principal baza es que prácticamente no hay nada “gordo” que se pueda romper en este motor.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1390 cc |
| Potencia | 55 kW (75 CV) |
| Par motor | 112 Nm |
| Códigos de motor | E7J (varias subversiones según el modelo) |
| Tipo de inyección | Inyección multipunto (MPI) |
| Alimentación | Atmosférico (Naturally aspirated engine) |
El motor E7J utiliza una correa de distribución clásica para el sistema de distribución, y no cadena. El mecanismo de distribución es bastante sencillo, pero es importante saber que este motor tiene un diseño llamado “interferente”, lo que significa que la rotura de la correa provoca con seguridad el contacto entre pistones y válvulas, causando una avería grave y costosa en la culata. Por ello, el mantenimiento mayor (cambio de correa de distribución, tensor y bomba de agua) debe hacerse estrictamente cada 60.000 km o cada 5 años (lo que ocurra antes).
En el cárter de este motor caben unas 3,5 litros de aceite. La graduación más recomendada es 10W-40 (semisintético), que se adapta perfectamente a la edad y tolerancias de este propulsor. ¿Consume aceite? Un E7J en buen estado no debería consumir grandes cantidades, pero un consumo de alrededor de 0,2 a 0,5 litros cada 1.000 km en unidades con mucho kilometraje se considera relativamente normal, generalmente debido al endurecimiento de los retenes de válvula. Si consume más que eso, el problema suelen ser los segmentos de los pistones.
Al ser un motor de gasolina, el cambio regular de bujías es imprescindible para un funcionamiento suave. Se recomienda cambiarlas cada 30.000 a 40.000 km, junto con la revisión de los cables de alta.
Es un motor extremadamente resistente, pero los años no pasan en balde. Los problemas más habituales que reportan los conductores son:
Cuando se habla de costes en este motor, las noticias son excelentes para tu bolsillo.
Volante motor: Este motor no tiene volante bimasa. Utiliza un volante motor clásico, rígido, por lo que las averías en ese elemento son prácticamente inexistentes.
Sistema de inyección: Utiliza inyección electrónica multipunto (MPI). Los inyectores de gasolina trabajan a baja presión y son extremadamente duraderos. Los problemas solo suelen aparecer si el coche pasa mucho tiempo parado o se usa exclusivamente con gas de mala calidad, lo que puede hacer que los inyectores “se agarroten”. Una limpieza por ultrasonidos suele resolver el problema.
Turbocompresor: Se trata de un motor atmosférico, por lo tanto no tiene turbo ni intercooler. No hay que preocuparse por la reparación de la turbina.
Ecología (DPF, EGR, AdBlue): Este modelo pertenece a normativas Euro antiguas. No tiene filtro de partículas DPF (exclusivo de los diésel), no tiene una válvula EGR compleja que dé quebraderos de cabeza y, por supuesto, no lleva sistema AdBlue. El sistema de escape se basa únicamente en un catalizador clásico y una sonda lambda, que rara vez causan problemas serios.
El motor ofrece 75 caballos de potencia y unos modestos 112 Nm de par. Por ello, su comportamiento varía drásticamente según el coche en el que esté montado.
Prestaciones y “pereza”: En un Renault Clio II ligero (y Clio Symbol), este motor ofrece unas prestaciones bastante ágiles en ciudad. Sin embargo, en modelos como el Renault Mégane I Grandtour (familiar) o el Renault Scénic I, este motor es claramente “perezoso”. Al adelantar en carreteras secundarias o subir puertos con el coche cargado, tendrás que recurrir a menudo al cambio y llevar el motor alto de vueltas para que el coche acelere.
Consumo: En conducción urbana, debido a su diseño antiguo, el motor no es especialmente económico. El consumo real en ciudad se sitúa entre 8,5 y 10 l/100 km. En carretera convencional puede bajar hasta unos 6 l/100 km.
Conducción en autopista: No es su hábitat natural. La caja de cambios tiene relaciones bastante cortas. A una velocidad de crucero de 130 km/h, el motor gira cerca de las 4.000 rpm. Por ello se vuelve ruidoso en el habitáculo y el consumo sube bruscamente, superando fácilmente los 8 l/100 km.
El motor E7J es un auténtico campeón cuando se trata de funcionar con combustibles alternativos. Es extremadamente adecuado para la instalación de GLP. El motor tiene culata de aluminio, pero las válvulas y sus asientos son lo suficientemente robustos como para soportar sin problemas las mayores temperaturas de combustión del gas. Un equipo de GLP secuencial convencional funciona a la perfección y reduce drásticamente los costes de uso. No hace falta instalar sistemas caros de lubricación de válvulas (las llamadas “engrasadoras”).
Respuesta corta: No. Respuesta larga: Al tratarse de un pequeño atmosférico de gasolina, con una reprogramación Stage 1 la centralita no puede aumentar la presión de sobrealimentación (porque no hay turbo). Lo único que el preparador puede hacer es modificar ligeramente el avance de encendido y la mezcla de combustible. Las ganancias se miden en 3 a un máximo de 5 CV, algo absolutamente imperceptible en la conducción. Cualquier inversión en “chipear” este motor es tirar el dinero.
Con este motor suele ir asociado un cambio manual de cinco velocidades (principalmente de la serie JB, por ejemplo JB1 o JB3), mientras que en algunas versiones del Clio y del Kangoo también estuvo disponible un cambio automático de cuatro velocidades (el antiguo sistema Proactive / DP0).
Son cajas relativamente precisas pero de tacto suave. El problema más frecuente en las cajas manuales de esta generación de Renault es la fuga de aceite por el retén del selector de marchas (en la palanca bajo la caja). Con el tiempo el aceite se va perdiendo y, si el propietario no se da cuenta y no repone a tiempo, se dañan los rodamientos de la caja, lo que provoca un fuerte “zumbido” en marcha. El aceite del cambio manual debería revisarse en cada servicio y sustituirse cada 60.000 km.
Kit de embrague: El cambio completo del kit de embrague (disco, plato de presión y cojinete de empuje) se considera un trabajo rutinario. Como el motor no lleva volante bimasa, el precio de las piezas y de la mano de obra se clasifica como barato a muy barato (depende del mercado).
El antiguo automático DP0 de 4 marchas no goza de muy buena reputación. Se caracteriza por cambios de marcha lentos. Las averías más habituales son fallos en las electroválvulas (solenoides) encargadas de regular la presión del aceite, lo que provoca que la caja entre en “modo seguro” (se queda bloqueada en tercera) o que dé tirones bruscos al cambiar, sobre todo en frío. Se recomienda evitar este antiguo automático, pero si ya lo tienes, el aceite debe cambiarse mediante el método de vaciado completo/limpieza cada 40.000 a 60.000 km para alargar su vida.
¿A quién va dirigido el motor Renault 1.4 E7J? Está pensado para conductores que buscan la máxima previsibilidad económica. Es una excelente elección como primer coche para conductores noveles, para reparto urbano (en un Kangoo) o para alguien que recorra muchos kilómetros por carreteras locales con GLP instalado. No ofrece prestaciones que quiten el aliento ni te convertirá en el rey del carril izquierdo de la autopista, pero te servirá con gran fiabilidad y con unos costes de mantenimiento irrisorios en comparación con los propulsores modernos.
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