Resumen de lo más importante (TL;DR):
Cuando hablamos de motores diésel en coches pequeños y compactos, el 1.5 dCi de Renault con código de fábrica K9K es una auténtica leyenda. Producido en millones de unidades, este cuatro cilindros mueve una cantidad impresionante de modelos. La versión con 66 kW (90 CV) y 220 Nm de par representa el “punto dulce”. No es tan perezosa como la básica de 75 CV y, al mismo tiempo, es mecánicamente más sencilla y menos exigida que las variantes más potentes de 110 o 115 CV.
Este motor es un verdadero “caballo de batalla”. Se montó en vehículos comerciales como el Dacia Logan Van y diversas versiones del Renault Kangoo Express (Compact, Maxi Grand Volume), donde se espera de él fiabilidad bajo carga. Por otro lado, mueve también modelos de pasajeros como el renovado Renault Fluence, la primera generación del Renault Duster (incluso en versión AWD), así como crossovers de estilo de vida como el Renault Samsung QM3 (equivalente al Captur europeo). Tenga o no filtro FAP (DPF), sistema Start&Stop o esté combinado con un automático EDC, la esencia de este motor es su bajo coste de explotación.
| Parámetro | Especificación |
|---|---|
| Cilindrada | 1461 cc |
| Potencia del motor | 66 kW (90 CV) |
| Par máximo | 220 Nm |
| Configuración y válvulas | 4 cilindros en línea, 8 válvulas (SOHC) |
| Códigos de motor | K9K (subcódigos 608, 612, 626, 892, según la normativa) |
| Tipo de inyección | Inyección directa, Common Rail |
| Tipo de sobrealimentación | Turbo con intercooler |
| Normas de emisiones | Principalmente Euro 5 y Euro 6 (según el año) |
El motor K9K utiliza correa de distribución. Es una buena noticia para los propietarios, ya que el reemplazo es más silencioso y predecible que en el caso de las cadenas, que en algunos competidores pueden romperse sin previo aviso. El kit para el mantenimiento grande (correa, rodillos, tensores, bomba de agua) no es caro. Se recomienda realizar el mantenimiento grande como máximo cada 120.000 a 150.000 km o cada 5 a 6 años, lo que ocurra antes.
En este motor entran unas 4,5 litros de aceite (con filtro). Debido a la presencia del filtro DPF (FAP), es obligatorio el uso de aceite Low-SAPS, y la graduación recomendada es 5W-30 que cumpla la especificación Renault RN0720. Cuando el motor está en buen estado, no consume aceite entre cambios, o el consumo es mínimo (hasta 0,5 litros cada 10.000 km, lo cual es totalmente normal). Si nota que el motor consume más de 1 litro de aceite de un servicio a otro, el problema suele estar en segmentos de pistón desgastados o, más frecuentemente, en fugas de aceite en los retenes del turbo.
Las primeras versiones del 1.5 dCi (antes de 2008) sufrían el conocido problema de giro de casquillos de biela. En la versión de 90 CV (que en su mayoría llegó más tarde), este problema se ha resuelto casi por completo con la instalación de casquillos de mejor calidad y una bomba de aceite mejorada.
Los inyectores en estas versiones más recientes (normalmente firmados por Continental/Siemens o por la nueva generación de Delphi) han demostrado ser bastante buenos. Su vida útil media está entre 200.000 y 250.000 km. Sin embargo, son sensibles a la mala calidad del combustible y a la suciedad en el sistema. Síntomas de inyectores en mal estado: El motor arranca peor por la mañana, tiene un ralentí inestable (el típico “cascabeleo”), tira menos y del escape sale un humo negro más intenso al acelerar o humo blanquecino en arranque en frío. La reparación de inyectores hoy en día no es excesivamente cara, pero es importante realizarla en un taller de confianza.
Esta es la cuestión que más interesa a los compradores de usados, y la respuesta es: Depende, y no se puede saber al 100% sin comprobarlo por número de bastidor (VIN). La mayoría de modelos más ligeros y económicos con este motor (como Dacia Logan, Clio básicos, algunos Kangoo con cambio manual de 5 marchas) llevan volante rígido. Sin embargo, los modelos más pesados como el Renault Fluence, las versiones Kangoo Maxi pensadas para mayores cargas, el Duster 4WD, así como las versiones combinadas con ciertas cajas de cambio (por ejemplo, la manual de 6 marchas TL4 si se montaba), pueden llevar volante bimasa para reducir vibraciones. Si lo lleva, la sustitución del kit de embrague con volante es cara: entre 500 y 800 EUR (depende del mercado).
La versión de 90 CV suele montar un turbo de geometría fija (aunque algunas subvariantes Euro 6 pasan a geometría variable). El turbo es fiable y, con cambios de aceite regulares, su vida útil acompaña a la del motor (más de 250.000 km). El problema aparece si no se respeta el intervalo de cambio de aceite o si se apaga el motor muy caliente justo después de circular por autopista, lo que provoca el “cocido” del aceite en el turbo y la avería de los cojinetes del eje.
Todos los modelos de esta generación cuentan con filtro DPF y válvula EGR. Estos son los puntos más débiles si el coche se utiliza exclusivamente en ciudad. La válvula EGR tiende a obstruirse con hollín. Los síntomas son tirones al acelerar, pérdida de potencia y encendido del testigo “Check Engine”. En cuanto al DPF, el motor necesita salir de vez en cuando a carretera abierta para que la temperatura de los gases de escape aumente y se lleve a cabo la regeneración. Si utiliza un Kangoo únicamente para pequeños repartos en el centro, el DPF se obstruirá rápidamente, lo que hará que el motor entre en “Limp mode” (modo de emergencia) con una reducción drástica de la potencia. La limpieza o sustitución del DPF se encuentra entre las intervenciones más caras.
Las versiones del 1.5 dCi de 90 CV que cumplen las normas Euro 5 y las primeras Euro 6 (mencionadas en la lista: Fluence 2012, Kangoo 2013) no llevan sistema AdBlue. Esto es una gran ventaja para los compradores de segunda mano, ya que se evitan las costosas averías de la bomba y de los inyectores de urea. Renault introdujo el AdBlue de forma masiva en el 1.5 dCi a finales de 2018 con la generación “Blue dCi” (normalmente de 95 CV o 115 CV). Aun así, si está mirando un modelo del final de la producción, compruebe siempre si junto al depósito de combustible hay un tapón azul. Si lo hay, prepárese para posibles problemas con la cristalización del líquido y fallos del módulo, cuya reparación no es barata (depende del mercado).
El consumo real en ciudad se sitúa en torno a 5,5 a 6,5 l/100 km, según el peso del vehículo. En un Dacia Logan Van o un ligero Kangoo Compact, el consumo es mínimo. En cambio, un Duster más pesado con tracción a las cuatro ruedas y peor aerodinámica puede llegar a superar los 7 litros en atascos urbanos. En carreteras secundarias, el consumo puede bajar hasta unos increíbles 4,0 l/100 km.
Con 90 CV y 220 Nm disponibles ya desde 1.750 rpm, este motor no es perezoso en condiciones urbanas y periurbanas. En las tres primeras marchas el coche acelera con bastante brío. Sin embargo, la falta de potencia se nota a velocidades más altas. Si carga un Grand Kangoo hasta el techo o viaja con cinco personas en un Fluence en subida, tendrá que recurrir a la palanca de cambios con frecuencia. Para carrocerías ligeras (Clio, Logan) es excelente; para medias (Kangoo, Duster) es adecuado, pero no es un corredor.
La mayor crítica en autopista viene de la caja de cambios. Las versiones de 90 CV se combinan normalmente con una caja manual de 5 marchas (JR5). Por la ausencia de sexta, a 130 km/h el motor gira a unas 2.600 a 2.800 rpm. Por ello, el ruido en el habitáculo se hace más notable y el consumo sube a unos 6,5 a 7,0 l/100 km.
El bloque K9K es extremadamente resistente. Una reprogramación de la centralita (Stage 1) ofrece resultados muy buenos. La potencia puede aumentarse con seguridad de 90 CV a unos 110 a 115 CV, mientras que el par sube de 220 Nm a 250-260 Nm. Esta modificación facilita mucho los adelantamientos y alivia el motor con cargas mayores. Advertencia: Si su modelo lleva volante rígido y embrague estándar, los mapas de par más agresivos pueden provocar un rápido patinamiento del disco. Se recomienda una preparación moderada realizada por especialistas de confianza, con un seguimiento regular del estado del filtro DPF, que puede verse más cargado de hollín.
Con este motor se montan cajas de cambio manual clásicas (generalmente de 5 y, más raramente, de 6 marchas) o el cambio automático EDC (Efficient Dual Clutch) de Renault con 6 marchas, que aparece a menudo en los acabados más equipados del Kangoo o en el Renault Samsung QM3 (Captur).
Las cajas manuales son mecánicamente fiables. Los problemas más frecuentes incluyen fugas de aceite en los retenes de los semiejes y desgaste de rodamientos en la caja tras muchos kilómetros (zumbido durante la marcha). El embrague suele ser duradero. El mantenimiento regular de la caja manual incluye cambiar el aceite (graduación 75W-80) cada 80.000 a 100.000 km. No es algo exigido por fábrica, pero en la práctica alarga considerablemente la vida de los rodamientos. El precio de la sustitución del kit de embrague estándar (sin volante bimasa) no es elevado (depende del mercado).
El EDC ofrece un enorme confort en ciudad y reduce las revoluciones en autopista. Sin embargo, requiere bastante dinero cuando aparecen problemas. Las averías más frecuentes con muchos kilómetros son:
Para alargar la vida del EDC, es imprescindible cambiar el aceite de la caja cada 60.000 km.
El Renault 1.5 dCi K9K de 90 CV está pensado para compradores racionales. Si necesita un vehículo comercial para trabajar (Logan Van, Kangoo) que vaya a recorrer cientos de miles de kilómetros con costes mínimos de combustible y de impuestos, es una apuesta segura. En un turismo (Fluence, Duster, QM3), es un motor para conductores de estilo tranquilo. No está pensado para competir en los semáforos ni para ir siempre por el carril izquierdo de la autopista. Es un “maratonista” extremadamente fiable y refinado que, con mantenimiento regular y aceite de calidad, puede usarse durante años con unos costes de combustible ridículamente bajos.
Su opinión nos ayuda a mejorar la calidad del contenido.