Cuando hablamos de vehículos comerciales modernos en territorio europeo, pocos motores están tan presentes como el 2.3 dCi de Renault con código M9T. Este propulsor, desarrollado en colaboración entre Renault y Nissan, fue concebido con un objetivo claro: sustituir al antiguo 2.5 dCi y ofrecer mejor eficiencia, menor consumo y menores emisiones contaminantes, manteniendo al mismo tiempo la capacidad de arrastrar furgones, microbuses y vehículos tipo van con más de una tonelada de carga.
La versión de 150 CV (110 kW) y 350 Nm de par se monta en infinidad de variantes del Renault Master III (desde las más cortas L1H1 hasta las más grandes L3H3, así como en versiones de pasajeros Combi/Bus). Debido a su propósito, este motor suele recorrer cientos de miles de kilómetros, por lo que el mercado de ocasión está lleno de ejemplares con un historial muy largo y, en consecuencia, con defectos ocultos.
| Característica | Especificación |
|---|---|
| Cilindrada | 2298 cc (2.3 L) |
| Potencia | 110 kW (150 CV) |
| Par máximo | 350 Nm |
| Códigos de motor | M9T (varias subversiones según la norma Euro) |
| Tipo de combustible e inyección | Diésel / Inyección directa Common Rail |
| Sobrealimentación | Turboalimentador con intercooler |
Este motor utiliza cadena de distribución en lugar de la clásica correa dentada. La cadena es robusta y está diseñada para durar mucho tiempo, lo que en teoría elimina la necesidad de hacer distribuciones periódicas cada cierto número de años. Sin embargo, en la práctica, debido a las grandes cargas de trabajo y a los frecuentes retrasos en el cambio de aceite, la cadena tiende a estirarse. El primer síntoma es un traqueteo metálico característico en la zona de la distribución (especialmente en frío, al arrancar). Si se ignora ese ruido, la cadena puede saltar, provocando una avería catastrófica del motor.
El M9T es, en esencia, muy sólido mecánicamente (bloque y cigüeñal soportan kilometrajes enormes), pero son los periféricos los que dan dolores de cabeza:
Al llevar cadena, no se realiza una "distribución" clásica a un kilometraje fijo. No obstante, la experiencia ha demostrado que el kit completo de cadena con tensores y patines se sustituye alrededor de los 250.000 a 300.000 km de forma preventiva, o en cuanto aparezca el primer traqueteo. Al mismo tiempo se cambia la correa de servicios (correa acanalada o PK) con sus rodillos y tensores (la bomba de agua también va movida por este sistema, por lo que se sustituye en la misma intervención).
Al tratarse de un propulsor para vehículo de carga, la capacidad del cárter es enorme: entran alrededor de 8,0 a 8,9 litros de aceite (la cantidad exacta depende del tipo de cárter y del tipo de tracción – delantera o trasera; comprobar exactamente según el número de bastidor). El grado recomendado suele ser 5W-30. Es muy importante prestar atención a la especificación: en los modelos con DPF es obligatorio el estándar Renault RN0720, mientras que los M9T "Energy" más recientes (Euro 6d) exigen la especificación RN17. Nunca utilices aceites baratos sin estas especificaciones, ya que las cenizas (SAPS) dañarán de forma irreversible el filtro DPF.
Un motor en buen estado, en condiciones de uso normales, no debería consumir mucho aceite; hasta 0,5 a 1 litro en un intervalo de 15.000 km se considera totalmente aceptable teniendo en cuenta la capacidad del cárter. Si observas un consumo mayor (más de 2 litros entre servicios), es señal de desgaste de los segmentos (por suciedad procedente de la EGR) o, mucho más a menudo, de que el aceite pasa por el eje de un turbo desgastado y se quema en la admisión (lo que se manifiesta en un humo azulado por el escape bajo carga).
Los inyectores Common Rail de este motor son de calidad aceptable, pero su vida útil depende sobre todo de la calidad del combustible y del cambio regular del filtro de gasóleo (recomendación: cambiarlo en cada servicio menor). En la práctica suelen aguantar entre 200.000 y 300.000 km. Cuando empiezan a fallar, los primeros síntomas son dificultad de arranque en frío, ralentí inestable, aumento del consumo y más humo negro al acelerar con fuerza. A menudo es posible reconstruirlos, pero no es barato, por lo que la prevención es fundamental.
Sí, este motor lleva volante bimasa. Dado el elevado par de 350 Nm y su uso previsto con cargas pesadas, su función es absorber los golpes y vibraciones del cigüeñal antes de que lleguen a la caja de cambios. Debido a los frecuentes arranques desde parado con carga (primera marcha), su vida útil suele rondar los 200.000 km. Los síntomas de desgaste incluyen tirones al iniciar la marcha, fuertes vibraciones en el habitáculo al ralentí y traqueteos/golpeteos al apagar el motor.
El M9T utiliza inyección directa Common Rail a muy alta presión. Las distintas generaciones de este motor suelen montar componentes de Bosch o Siemens/VDO. La bomba de alta presión rara vez falla por sí sola, pero es extremadamente sensible a trabajar "en seco" (falta de combustible en el sistema) o a la presencia de agua en el fondo del filtro. El combustible sucio daña de forma irreversible los mecanismos de precisión de los inyectores.
La versión de 150 CV suele montar un solo turbo de geometría variable (VGT), mientras que las versiones más potentes utilizan un sistema Twin-Turbo. Su vida útil depende en gran medida del estilo de conducción y de la calidad del aceite. Si la furgoneta circula por autopista a fondo y se apaga el motor nada más llegar a la gasolinera (sin dejarlo antes unos minutos al ralentí para que se enfríe), el turbo se estropea rápidamente por el cocido del aceite en los rodamientos al rojo vivo. Con un uso correcto y cambios de aceite regulares, puede superar los 250.000 km. Es posible repararlo y los costos se sitúan en la categoría de: caro (depende del mercado).
Por desgracia, la respuesta es sí. Las furgonetas y vehículos de reparto se utilizan a menudo para mensajería urbana ("para-arranca"), que es el peor escenario posible para DPF y EGR. El escape no alcanza la temperatura suficiente para iniciar la regeneración pasiva, por lo que el DPF se obstruye. Los sensores de presión diferencial del DPF también fallan con facilidad debido a la humedad y la suciedad, tras lo cual la centralita pasa el vehículo a "Limp mode" (modo de potencia reducida) hasta que se soluciona el fallo.
Todas las versiones más recientes (especialmente desde el restyling Phase III de 2019, que cumplen las estrictas normas Euro 6) llevan sistema AdBlue (SCR). Y aquí se esconde otra "bomba de relojería". El sistema inyecta solución de urea en el escape para neutralizar los gases NOx. Sin embargo, el AdBlue tiende a cristalizarse, sobre todo a bajas temperaturas o si el vehículo permanece parado mucho tiempo. Lo que más suele fallar es la bomba de AdBlue (integrada en el propio depósito) y el inyector SCR. La sustitución del conjunto depósito+bomba es muy cara (depende del mercado). Se recomienda rellenar regularmente con producto fresco en gasolineras de confianza, sin acumular grandes reservas en el maletero (el AdBlue tiene fecha de caducidad).
No esperes la economía de un pequeño utilitario urbano. Teniendo en cuenta la aerodinámica de un ladrillo y un peso en vacío de más de 2 toneladas, el consumo real en ciudad se sitúa entre 9 y 11 l/100 km. Si el vehículo va a plena carga y trabaja en zonas con muchas cuestas, esta cifra supera fácilmente los 12 litros.
Con 150 CV y 350 Nm, este motor es una especie de "término medio" ideal. No va tan forzado como las versiones de más de 170 CV y se muestra claramente más vivo con carga que los modelos básicos de 110 o 130 CV. Para las carrocerías más grandes y altas (L3H3, furgones largos y Combi con 9 plazas y su equipaje), las prestaciones son adecuadas, pero en subidas fuertes puede faltar algo de reserva de potencia si se pretende adelantar con mucha alegría.
En autopista el motor se comporta de forma suave, pero el consumo aumenta drásticamente por cada kilómetro por encima de 110 km/h. Esto no tiene que ver con la eficiencia del motor en sí, sino con la resistencia aerodinámica frontal (gran superficie frontal de la furgoneta). A 130 km/h, en sexta velocidad, el motor suele girar entre 2.500 y 2.800 rpm (la cifra exacta depende mucho del grupo final elegido, ya que algunos furgones están pensados exclusivamente para remolcar y montan desarrollos más cortos). El ruido en el habitáculo a esas velocidades es notable.
Este propulsor en su versión de 150 CV tiene un buen margen mecánico (bloque, cigüeñal e inyección son bastante robustos). Con una reprogramación Stage 1 estándar, la potencia se puede aumentar de forma segura y sencilla hasta unos 180 - 185 CV, mientras que el par supera los 400 Nm. El vehículo se volverá mucho más ágil cuando vaya cargado. Advertencia: El incremento significativo de par repercute directamente y de forma negativa en la vida útil del embrague y del volante bimasa. Además, solo se debe realizar la modificación si el turbo, el DPF y el sistema EGR están en perfecto estado.
En la gran mayoría de los casos encontrarás una caja manual de 6 velocidades (serie PF6). En cuanto a las automáticas, la cosa se complica un poco: las series más antiguas, hasta el restyling, utilizaban "Quickshift", que en realidad es una caja manual robotizada (una caja manual clásica con embrague controlado hidráulicamente en lugar de por el conductor). Las generaciones más nuevas (Phase III y ciertos modelos de pasajeros) han ofrecido transmisiones automáticas verdaderas, más sofisticadas y con más marchas.
Caja manual (PF6): El punto débil conocido son los rodamientos internos. Debido al exceso de carga y a la falta de lubricación, empiezan a zumbar y "silbar", especialmente en 5ª y 6ª. Si se ignora, los rodamientos pueden desintegrarse y perforar la carcasa de la caja. La solución pasa por cambiar el aceite de la caja de forma estricta y periódica.
Caja automática (robotizada): Estas cajas pueden resultar bastante "bruscas" en los cambios, sobre todo con cargas pesadas, lo que molesta a muchos conductores. El elemento problemático es el actuador hidráulico (robot) que controla el embrague. Suele presentar fugas en los latiguillos hidráulicos o fallar por culpa de una bomba defectuosa. Las averías son complejas de diagnosticar y las piezas muy caras (depende del mercado).
Al realizar esta intervención en un furgón/van, siempre se cambia el conjunto completo: volante bimasa, disco, plato de presión y cojinete hidráulico de empuje. Además del elevado precio de las piezas, la mano de obra también es cara, porque desmontar una caja de cambios tan grande en un vehículo de carga requiere equipamiento y tiempo. Puedes esperar que este gasto entre en la categoría: muy caro (depende del mercado).
Aunque el manual a menudo indica "Lifetime" (aceite de por vida), la realidad del taller es muy distinta. En las cajas manuales es obligatorio vaciar el aceite viejo y rellenar con el lubricante recomendado cada 60.000 y como máximo 80.000 km. El mismo intervalo (60.000 km) se aconseja para las transmisiones automáticas/robotizadas, junto con la recalibración periódica de los parámetros del embrague mediante la diagnosis oficial.
Al comprar un vehículo de segunda mano con motor 2.3 dCi (150 CV) M9T, deja de lado la parte estética y céntrate exclusivamente en el conjunto mecánico:
El Renault 2.3 dCi M9T de 150 CV es un motor diseñado para recorrer distancias enormes arrastrando cargas pesadas. Es ideal para empresas de transporte y profesionales que realizan rutas largas, donde las ventajas de un diésel eficiente bajo carga se aprovechan al máximo (mínima acumulación de hollín en EGR/DPF y menor castigo para la caja de cambios). Su elevada potencia y par convierten a los pesados Renault Master furgón de "estorbos lentos" en vehículos de transporte sorprendentemente rápidos en carretera. Por otro lado, si necesitas el vehículo principalmente para reparto local de paquetería o distribución de pan en un radio de pocas calles, este motor te castigará pronto con averías en los sistemas anticontaminación (DPF, EGR, AdBlue) y desgaste del volante bimasa. Si encuentras una unidad bien mantenida, con historial de servicio claro cada 15.000 km, tendrás en tus manos una máquina de trabajo robusta y fiable.
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