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18K4F

18K4F Motor

Actualizado:
Motor
1796 cm3
Aspiración
Motor atmosférico
Combustible
Gasolina
Fuel injection system
Inyección multipunto en el colector
Potencia máxima
120 cv @ 5500 rpm
Par máximo
160 Nm @ 4000 rpm
Cilindros
4
Válvulas
16, 4 por cilindro
Posición de los cilindros
En línea
Velocidad máxima del motor
6750 rpm
Distribución
DOHC
Capacidad de aceite
4.5 l
Refrigerante
6.2 l

# Vehículos propulsados por este motor

Rover 18K4F (1.8 16V, 120 CV) – Experiencias, problemas, consumo y consejos para la compra de usados

Lo más importante en breve (TL;DR)

  • Prestaciones y peso: Excelente en cabrios ligeros (MG F/TF), pero seriamente “perezoso” y falto de fuerza en modelos pesados como el Land Rover Freelander y el Rover 75.
  • Junta de culata (HGF): El defecto más famoso de este motor. El problema de sobrecalentamiento y rotura de la junta de culata está casi garantizado si no se ha hecho la modificación del sistema de refrigeración y no se ha montado una junta multicapa.
  • Distribución: La mueve una correa dentada, cuyo reemplazo periódico es de vital importancia.
  • Nivel de líquidos: Es obligatorio comprobar a diario el anticongelante y el aceite: la mínima pérdida de líquido conduce a una avería grave.
  • Consumo: Puede ser bastante elevado en ciudad, especialmente en vehículos pesados (más de 11 l/100 km).
  • Gas (GLP): Acepta bien el autogás, pero solo con una instalación de primera calidad y un sistema de refrigeración en perfecto estado.

Introducción: Ingeniería británica con un serio defecto

El motor con código 18K4F pertenece a la famosa (o infame) Serie K de Rover. Se trata de un ligero propulsor de aluminio que, en el momento de su lanzamiento, representaba una auténtica maravilla de la ingeniería por su relación peso/potencia. Sin embargo, el diseño innovador, en el que unos tornillos largos (“through-bolts”) sujetan todo el bloque en un sistema tipo “sándwich”, generó uno de los problemas más conocidos de la industria del automóvil: la rotura crónica de la junta de culata. Se montó en una amplia gama de vehículos, desde berlinas de lujo (Rover 75, MG ZT) y todoterrenos (Land Rover Freelander I), hasta pequeños biplazas deportivos con motor central (MG F y MG TF).

Especificaciones técnicas

Característica Dato
Cilindrada 1796 cm³
Potencia 88 kW (120 CV)
Par máximo 160 Nm
Código de motor 18K4F
Tipo de motor Gasolina (atmosférico / Naturally aspirated)
Tipo de inyección Inyección multipunto (MPI)

Fiabilidad y mantenimiento

La distribución del motor la mueve una correa dentada. Se recomienda realizar el cambio de correa y la revisión completa de la distribución cada 80.000 a 90.000 km o, como máximo, cada 5 años. Si la correa se rompe, se produce una avería total y se doblan las válvulas, lo que implica desmontar la culata y afrontar un coste de reparación muy elevado.

La avería más frecuente y más cara de este motor es la conocida HGF (Head Gasket Failure), es decir, la rotura de la junta de culata. La causa está en la mala posición del termostato, que provoca choques térmicos (cambios bruscos de temperatura en la culata), en las guías de centrado de plástico (que ceden con el tiempo) y en la junta de culata original, demasiado fina. Los síntomas que el conductor debe reconocer de inmediato son: aumento de la temperatura de funcionamiento, desaparición del anticongelante del vaso de expansión sin fugas visibles al exterior y la señal más conocida: “mayonesa” blanca bajo el tapón de llenado de aceite, lo que significa que el motor ha mezclado agua y aceite. La solución pasa por montar el llamado sistema PRT (Pressure Relief Thermostat) con termostato externo y una junta reforzada, metálica y multicapa (MLS – Multi-Layer Steel) con casquillos/guías de acero.

En cuanto a la lubricación, el motor lleva unos 4,5 litros de aceite, y la graduación recomendada suele ser una buena 10W-40 semisintética (o 5W-40, según el clima y el estado del motor). Este propulsor consume aceite. Un consumo de 200 a 500 ml cada 1.000 km se considera tolerable, especialmente en unidades veteranas, y suele deberse al desgaste de los retenes de válvulas o de los segmentos. Comprobar con frecuencia la varilla del aceite es una cuestión de supervivencia para este motor.

Dado que se trata de un gasolina clásico, las bujías se cambian, por lo general, cada 40.000 a 60.000 km. Si notas tirones al acelerar o un ralentí inestable, las bujías, los cables o las bobinas son los primeros sospechosos.

Piezas específicas y costos

En lo que respecta a piezas y costos, la situación del volante bimasa depende del modelo. El Land Rover Freelander y los ligeros MG F/TF suelen llevar un volante de inercia clásico (fijo). Sin embargo, si compras este motor en una berlina de lujo como el Rover 75 o el MG ZT, allí encontrarás un volante bimasa (DMF). Su función es reducir vibraciones, pero su sustitución es una intervención cara (depende del mercado).

El sistema de inyección es un clásico Multi-Point Injection (MPI) sin inyección directa de alta presión. Por ello, los inyectores rara vez dan problemas y no son caros de limpiar en cuba de ultrasonidos en caso de obstrucción. Al tratarse de un motor de gasolina atmosférico de generación anterior, no lleva turbo, así que te libras de ese posible foco de averías. Por la misma razón, aquí no hay filtro de partículas (DPF) ni sistema AdBlue, reservados para los diésel modernos.

Consumo y prestaciones

El consumo real y las prestaciones dependen enormemente de la “carrocería” en la que se encuentre este motor. En el Land Rover Freelander, este propulsor tiene que mover una carrocería muy pesada, la tracción total (árbol de transmisión y acoplamiento viscoso) y una aerodinámica pobre. Ahí el motor resulta extremadamente perezoso: las aceleraciones son lentas, los adelantamientos requieren mucho margen y el consumo en ciudad se dispara fácilmente a 11–13 l/100 km. Lo mismo ocurre con el pesado Rover 75, donde el uso urbano se lleva más de 11 litros de gasolina.

Por el contrario, en modelos ligeros como el MG F y MG TF (con un peso de apenas unos 1.100 kg), este motor de 120 CV “despierta” y se comporta con mucha viveza, ofreciendo una auténtica experiencia deportiva al volante, con un consumo de entre 8,5 y 10 litros en ciudad.

En autopista, a 130 km/h, la caja de cambios lo mantiene a un régimen bastante alto (normalmente alrededor de 3.500 a 3.800 rpm, según el cambio). Esto implica más ruido en el habitáculo (salvo en el muy bien aislado Rover 75) y un mayor consumo (unos 8,5 a 9 l/100 km en carretera).

Opciones adicionales y modificaciones

Si estás pensando en instalar GLP, la respuesta es que sí, el motor acepta el autogás bastante bien gracias a la inyección MPI. Pero hay un enorme “PERO”. Dada la sensibilidad del motor a la temperatura de la culata, el sistema de refrigeración debe estar al 100% en perfecto estado, y la instalación del vaporizador de gas debe hacerse de forma impecable para no alterar el caudal del anticongelante. Una mezcla pobre de gas eleva drásticamente la temperatura de combustión en los cilindros, lo cual puede ser fatal para la ya famosa junta de culata.

En cuanto al repro (Stage 1), al tratarse de un motor atmosférico (sin turbo), una simple reprogramación de la centralita aportará mejoras mínimas, apenas perceptibles (como mucho de 5 a 8 CV). En este propulsor, este tipo de modificación suele ser tirar el dinero.

Caja de cambios y transmisión

Con el 18K4F se montaron distintas cajas de cambio. En la mayoría de los modelos con tracción delantera o 4x4 encontrarás la caja manual PG1 de 5 velocidades. Es una caja robusta, pero con el tiempo pueden dañarse los rodamientos internos, lo que se manifiesta en zumbidos en ciertas marchas o al hacer freno motor. El aceite de la caja manual debe cambiarse obligatoriamente cada 60.000 a 80.000 km para prevenir estos problemas.

Entre las cajas automáticas, en el Rover 75 se montaba a menudo el automático Jatco de cinco marchas, que en general es fiable si se ha cambiado el aceite con regularidad (cada 60.000 km). Los síntomas de avería del automático son tirones bruscos al engranar una marcha (“golpes”), normalmente señal de solenoides defectuosos. Mucho más delicado es el caso del cambio CVT Stepspeed en los modelos MG F/TF. El mantenimiento de las transmisiones continuas (CVT) es muy específico, requieren aceites especiales y las reparaciones son muy caras; además, pocos mecánicos quieren trabajar con ellas (depende del mercado).

Compra de usados y conclusión

Antes de comprar un coche con motor 18K4F, es imprescindible mirar bajo el capó con mucho cuidado. Deja el coche al ralentí hasta que alcance la temperatura de servicio (y salte el ventilador). Abre con cuidado el vaso de expansión del anticongelante. El líquido no debe oler a gases de escape, en la superficie no deben flotar manchas “aceitosas” de aceite de motor y los manguitos de agua no deben estar duros como una piedra (exceso de presión de compresión). Después revisa el tapón del aceite; cualquier rastro de “mayonesa” blanca significa que debes huir de ese coche o exigir una bajada drástica del precio para poder reparar el motor.

Conclusión: ¿Para quién es este motor?

Comprar un Freelander con este motor es cosa de masoquistas: es perezoso, gasta mucho y la tracción 4x4 somete al motor a un gran esfuerzo, por lo que las roturas de junta de culata son muy frecuentes. La compra de un lujoso Rover 75 con este motor solo es recomendable para conductores “tranquilos”, casi de perfil jubilado, que disfruten de una conducción suave y relajada (para todo lo demás, en ese modelo es mucho mejor opción el diésel BMW M47). Este motor 1.8 16V solo muestra todo su potencial original en los ligeros roadsters MG, donde brilla como un propulsor muy vivo y divertido para entusiastas que tengan paciencia y presupuesto para mantener el sistema de refrigeración en perfecto estado.

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