El motor con la denominación D22DTR (conocido comercialmente como 2.2 e-XDi) representa la cúspide de la ingeniería diésel del fabricante surcoreano SsangYong. Con sus 181 CV y 400 Nm, este propulsor está diseñado para mover carrocerías pesadas montadas sobre chasis de largueros (ladder-frame), como el masivo todoterreno Rexton II y la pickup Musso II (incluyendo la versión Grand). Este motor no está hecho para batir récords de velocidad en circuito, sino para remolcar, circular fuera de carretera y durar muchos años. Debido a que se monta en vehículos de trabajo equipados con tracción 4WD, su mantenimiento requiere un enfoque específico de un buen especialista.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 2157 cc |
| Potencia del motor | 133 kW (181 CV) |
| Par motor | 400 Nm (disponible a bajas revoluciones) |
| Código de motor | D22DTR |
| Tipo de inyección | Common Rail (inyección directa) |
| Sobrealimentación | Turboalimentador (VGT) e intercooler |
| Tipo de combustible | Diésel |
Este motor utiliza una cadena de distribución robusta para el accionamiento de la distribución. Es una excelente noticia para los propietarios, ya que reduce los costes de mantenimiento periódico. La cadena está muy bien dimensionada y no forma parte del grupo de cadenas que se estiran a los 100.000 km. El sonido de "cascabeleo" de la cadena en arranque en frío suele empezar a oírse recién después de 250.000 km recorridos, momento en el que se planifica el llamado servicio mayor (sustitución de cadena, patines y tensor).
El bloque motor en sí y el cigüeñal son prácticamente indestructibles en condiciones de uso normal. Sin embargo, los propietarios informan con mayor frecuencia de problemas en componentes periféricos. Entre ellos se incluyen fugas de aceite en la junta de la tapa de válvulas, fallo del sensor de presión diferencial del DPF, así como problemas ocasionales con los manguitos de goma del intercooler que, debido a la alta presión del turbo (y al envejecimiento del caucho), pueden reventar, lo que se manifiesta en pérdida de potencia y humo negro por el escape.
En el cárter de este motor caben aproximadamente de 6,0 a 6,5 litros de aceite. Debido a la presencia del filtro DPF, es obligatorio el uso de aceite con especificación Low SAPS (especificación C3), y la graduación recomendada suele ser 5W-30. El intervalo de servicio que indica el fabricante suele estar entre 15.000 y 20.000 km, pero la recomendación de cualquier mecánico experimentado es acortar este intervalo a un máximo de 15.000 km, especialmente si el vehículo remolca carga o circula en ciudad.
En cuanto al consumo de aceite entre servicios, este propulsor es considerado muy "ajustado". Es normal que consuma hasta 0,5 litros cada 10.000 km. Si nota que el motor consume más de 1 litro en la misma distancia, el problema suele estar en retenes debilitados del turbocompresor, que empuja aceite hacia la admisión, más que en segmentos de pistón desgastados.
El sistema de inyección es Common Rail (en estas generaciones suele ser sistema Delphi). Los inyectores han demostrado una excelente durabilidad y normalmente superan sin problemas los 200.000 km. Sin embargo, son extremadamente sensibles a la mala calidad del combustible y a la presencia de agua en el gasóleo. Los síntomas de inyectores dañados incluyen un ralentí brusco e inestable, vibraciones aumentadas en el habitáculo y "clavadas" del motor al pisar el acelerador bruscamente. Es posible reconstruir los inyectores, pero el proceso suele ser caro (depende del mercado).
El motor dispone de un turbocompresor de geometría variable (VGT). Su vida útil suele acompañar a la del motor, siempre que se cambie el aceite con regularidad. Las señales de alarma son un "aullido" (sonido similar a una sirena de policía) al acelerar o la presencia de una mayor cantidad de aceite en el intercooler.
Este es el punto delicado de cualquier diésel moderno, y el 2.2 e-XDi no es una excepción. La válvula EGR es propensa a la acumulación de hollín, especialmente si el pesado Rexton o Musso se conduce exclusivamente en tráfico de "para y arranca". Debido al hollín, la válvula se queda atascada en posición abierta, el coche pierde potencia y se enciende la luz de "Check Engine". El filtro DPF en general soporta bien las regeneraciones, pero la conducción urbana impide alcanzar altas temperaturas de gases de escape, lo que lleva a regeneraciones interrumpidas con frecuencia y a la obstrucción del filtro.
Las versiones más recientes de este motor (según la normativa Euro 6) también disponen de sistema AdBlue (SCR). Reduce las emisiones de gases NOx nocivos, pero aporta nuevos quebraderos de cabeza. Los problemas más frecuentes incluyen el fallo del calentador del líquido AdBlue en el depósito o la cristalización en el inyector de urea si el coche permanece mucho tiempo parado. El mantenimiento implica exclusivamente rellenar fluido AdBlue fresco y de calidad comprobada.
Seamos realistas: se ha montado un motor diésel de 2,2 litros en una carrocería que, con conductor y fluidos, a menudo supera las 2,2 toneladas de peso. Por ello, el consumo real en conducción urbana es de 10 hasta incluso 12,5 l/100 km. Es físicamente imposible esperar la economía de un coche urbano pequeño de un todoterreno de este tipo.
Para su potencia de 181 CV y el peso del vehículo, el motor no es perezoso. El secreto está en el par de 400 Nm, disponible muy abajo (desde unas 1400 hasta 2800 rpm). Esto significa que el vehículo tira con fuerza desde parado y supera sin esfuerzo cuestas, barro o la extracción de una lancha del agua. Sin embargo, a velocidades más altas y aceleraciones por encima de 100 km/h, el peso y la resistencia aerodinámica pasan factura, y ahí se nota más limitado.
El aislamiento acústico del habitáculo es bueno. A una velocidad de crucero de 130 km/h, dependiendo del tipo de caja de cambios (de 6 o 7 velocidades), el cuentarrevoluciones se sitúa en un rango seguro y tranquilo de 2000 a 2200 rpm. La aerodinámica del frontal, con forma de ladrillo, implica que a estas velocidades el consumo aumenta y suele situarse alrededor de 9 a 10 l/100 km en autopista.
Con este motor vienen conjuntos de transmisión bastante interesantes, dependiendo del año de fabricación y del modelo concreto.
Las versiones manuales tienen 6 marchas. Las averías de la propia caja son raras, pero el sistema de transmisión dispone de volante bimasa. Dado el gran peso del vehículo y su uso de trabajo (a menudo remolque de carga), el embrague y el bimasa soportan cargas enormes. Las señales de que el volante bimasa está agotado son fuertes vibraciones en el pedal del embrague, golpes al apagar el motor y tirones al iniciar la marcha en primera. La sustitución de todo el kit de embrague con volante bimasa es muy cara (depende del mercado), ya que los componentes deben ser "Heavy Duty".
Las cajas automáticas son mucho más populares con este motor. En el Rexton II inicialmente se montaba la contrastada Mercedes 7G-Tronic (7 velocidades), mientras que el Musso venía con mayor frecuencia con la resistente caja automática Aisin de 6 velocidades (de fabricación japonesa). Ambas cajas son de altísima calidad. Los problemas más habituales en los automáticos, como tirones al cambiar de segunda a tercera o permanencia prolongada en una marcha, se deben exclusivamente a la dejadez del propietario. El mantenimiento de la caja y el cambio de aceite ATF con filtro deben hacerse cada 60.000 km. Si se respeta esto, estas cajas superan sin problemas la vida útil del propio vehículo.
Gracias a la enorme capacidad y resistencia del bloque motor y del turbo, el D22DTR ha demostrado ser muy fiable para el aumento de potencia mediante reprogramación, el llamado "chip tuning". Un Stage 1 eleva de forma segura este motor de 181 CV a unos 210 a 215 CV, mientras que el par aumenta hasta unos brutales 460 a 480 Nm. Esta modificación se nota sobre todo en los adelantamientos en carretera nacional y proporciona una conducción mucho más fácil con carga. No obstante, es importante señalar que el par adicional exige una caja automática en perfecto estado (o un embrague reciente en el manual) para evitar deslizamientos.
El motor D22DTR (181 CV) en los modelos Musso y Rexton no es un SUV de postureo para lucirse por la ciudad. Es una herramienta de trabajo seria. Es la elección adecuada para personas que viven en zonas montañosas, que remolcan remolques para caballos o lanchas pesadas, y para quienes necesitan un todoterreno imparable con chasis clásico. Si busca un coche para atascos urbanos y ahorro de combustible, mejor evite este propulsor; pero si busca una mecánica robusta que no le deje tirado en el barro y que ofrezca mucha potencia sin el "impuesto" desorbitado de una marca premium en el capó, el motor de SsangYong es una opción excelente e infravalorada.
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