El fabricante japonés es desde hace tiempo conocido por producir pequeños motores de gasolina prácticamente indestructibles, y el propulsor con código K12C, comercialmente conocido como 1.2 DualJet, representa la culminación de esa ingeniería. Este motor, con una potencia de 66 kW (90 CV), empezó a montarse de forma masiva en modelos como Suzuki Baleno, Swift e Ignis. Lo que lo distingue en el mercado es que se resiste con valentía a la tendencia del “downsizing” y a la adopción de turbocompresores. Ha sido concebido como un motor atmosférico fiable, pero con un sistema de inyección avanzado. A menudo viene asociado al sistema SHVS (Smart Hybrid Vehicle by Suzuki), que en realidad es un microhíbrido de 12 voltios que reduce la carga sobre el cigüeñal y disminuye aún más el consumo.
| Cilindrada | 1242 cc |
|---|---|
| Potencia máxima | 66 kW (90 CV) |
| Par máximo | 120 Nm |
| Código de motor | K12C |
| Tipo de inyección | Indirecta, multipunto (DualJet: dos inyectores por cilindro) |
| Tipo de alimentación | Motor atmosférico (sin turbo) |
En lo que respecta a la arquitectura del motor, le alegrará saber que el K12C utiliza cadena de distribución en lugar de correa dentada. La cadena en este motor es extremadamente duradera y, si se respeta el intervalo de cambio de aceite, supera sin problemas los 250.000 km sin necesidad de sustitución. Por eso no se realiza un “cambio de distribución” clásico en intervalos estrictos como en otros motores. De forma preventiva, alrededor de los 100.000 a 120.000 km se suelen cambiar la correa auxiliar, los tensores y la bomba de agua, lo que supone un coste muy asequible (depende del mercado).
El mantenimiento periódico (cambio de aceite y filtros) se realiza cada 15.000 km o una vez al año. Este motor lleva una cantidad relativamente pequeña de aceite, concretamente unos 3,1 a 3,3 litros. El fabricante recomienda de forma estricta aceites muy fluidos para reducir la fricción y optimizar el consumo. La graduación recomendada es 0W-16 o 0W-20. Dado que se trata de un motor moderno y muy preciso, conviene evitar el uso de aceites más espesos como 10W-40. Entre dos servicios, el K12C por lo general no consume aceite. Un consumo de unos pocos cientos de mililitros cada 10.000 km es normal, pero si nota que el motor gasta más de medio litro en unos pocos miles de kilómetros, es señal de que los retenes de válvulas o los segmentos se han dañado por falta de mantenimiento o cambios de aceite irregulares.
Al tratarse de un motor de gasolina, las bujías juegan un papel crucial en la combustión. Suzuki equipa este modelo con bujías de iridio de alta calidad. Son algo más caras de adquirir (depende del mercado), pero su vida útil es larga y se cambian cada 60.000 hasta incluso 100.000 km, dependiendo de las condiciones de uso y de la calidad del combustible. Las averías más habituales en este motor son realmente poco frecuentes y se reducen, en general, a fallos esporádicos de la electrónica y del sistema híbrido ligero (si está equipado con SHVS), donde la pequeña batería de iones de litio puede ir perdiendo capacidad con el tiempo.
Una de las principales razones por las que los mecánicos recomiendan este coche es la ausencia de componentes problemáticos y caros. El motor no lleva volante bimasa, sino un volante rígido convencional, lo que elimina de entrada un posible gasto enorme al sustituir el embrague. El embrague es estándar, suave y barato de cambiar (depende del mercado).
El sistema de inyección es específico y se denomina “DualJet”. Esto significa que el motor no tiene inyección directa (GDI), sino inyección indirecta, pero con dos inyectores por cada cilindro. La ventaja de este sistema es que las válvulas de admisión se lavan con gasolina, por lo que no se acumula carbonilla en ellas, un problema muy común en los motores con inyección directa. Los inyectores de gasolina del motor K12C son extremadamente duraderos y rara vez dan problemas.
Se trata de un motor atmosférico clásico, lo que significa que no tiene turbocompresor. Por lo tanto, tampoco hay problemas de refrigeración del turbo, manguitos que revientan ni geometría variable que se agarrote. Al ser un motor de gasolina, lógicamente no lleva filtro de partículas (DPF) ni utiliza AdBlue. Sin embargo, el motor está equipado con una válvula EGR encargada de la recirculación de los gases de escape para cumplir las estrictas normas Euro 6. En una conducción predominantemente urbana, de tráfico denso con frecuentes paradas y arranques, la EGR puede ensuciarse con carbonilla a partir de los 80.000 km. Los síntomas son un ralentí inestable, pequeños tirones al acelerar y el encendido del testigo “Check Engine”. Afortunadamente, la limpieza de la EGR en este motor es rápida y económica, y la sustitución por una pieza nueva tampoco resulta excesivamente cara (depende del mercado).
Donde el 1.2 DualJet realmente brilla es en la gasolinera. Gracias a su pequeña cilindrada, a la inyección inteligente y al hecho de que se monta en vehículos muy ligeros (el Suzuki Swift e Ignis suelen pesar menos de 950 kg), el consumo real en pleno centro urbano se sitúa entre 5,5 y 6,5 l/100 km. En carreteras secundarias, el consumo baja fácilmente de 4,5 l/100 km.
¿Es un motor “perezoso”? La respuesta depende de sus expectativas. En condiciones urbanas, gracias a la carrocería ultraligera, 90 CV y 120 Nm son más que suficientes. El coche responde con alegría al acelerador y es muy ágil de semáforo a semáforo. Sin embargo, la ausencia de turbo y el bajo valor de par se hacen evidentes en autopista y en pendientes serias. A 130 km/h, en quinta marcha, el motor gira a unas 3500–3700 rpm. El habitáculo se vuelve ruidoso y cualquier adelantamiento en autopista exige reducir a tercera o cuarta y estirar el motor hasta las 5000 rpm. No es un coche pensado para largos viajes rápidos ni para adelantar constantemente camiones muy cargados.
La posibilidad de instalar GLP (gas licuado de petróleo) en este modelo es un tema recurrente. Aunque es técnicamente posible montar un equipo de gas (sistema de inyección secuencial, dado que la inyección es indirecta), muchos mecánicos experimentados no lo recomiendan. Los motores japoneses, incluido el K12C, suelen tener asientos de válvulas algo más blandos. Si aun así decide instalar GLP, es imprescindible añadir un sistema de lubricación de válvulas de buena calidad (“flashlube”). No obstante, si se tiene en cuenta el precio de instalación de un sistema de gas homologado (depende del mercado) y el consumo de gasolina de fábrica, que es muy bajo, los números indican que tendrá que recorrer muchísimos kilómetros para amortizar la inversión.
En cuanto al chip tuning (Stage 1 remap), la respuesta corta es: no tire el dinero. El K12C es un motor atmosférico. Modificando los mapas de la centralita obtendrá, como máximo, entre 5 y 8 caballos adicionales, algo imperceptible en la conducción diaria. Para un aumento notable de prestaciones, lo que se necesita es un motor turbo.
El motor K12C se combina con diferentes tipos de cajas de cambios, y aquí es donde hay que prestar más atención:
Conviene señalar que los modelos Swift e Ignis también están disponibles en versión ALLGRIP, que es el avanzado sistema de tracción total de Suzuki con acoplamiento viscoso. El sistema es mecánicamente fiable, pero exige cambiar el aceite del diferencial trasero y del reductor cada 45.000–60.000 km.
A la hora de valorar un Suzuki de segunda mano con motor 1.2 DualJet, lo más importante, por encima de todo, es el historial de mantenimiento. Es un motor que solo es sensible al mal mantenimiento. En la inspección, preste atención a lo siguiente:
Conclusión final: ¿Para quién está pensado el Suzuki con motor K12C? Es un coche absolutamente perfecto para personas que pasan la mayor parte del tiempo en conducción urbana o periurbana y buscan un vehículo fiable con costes mínimos de impuesto de circulación, combustible y mantenimiento. No se avería con facilidad, no está lastrado por “ahogadores” ecológicos modernos como el DPF y no tiene volante bimasa. Sin embargo, si recorre miles de kilómetros al año por autopista en trayectos de varios cientos de kilómetros, la falta de potencia a altas velocidades y el aumento del ruido en el habitáculo pueden llegar a resultarle molestos.
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