Diseñado para ser la máquina de trabajo definitiva, el motor 3RZ-FE de Toyota, con una cilindrada de 2,7 litros, representa la cima de la ingeniería de los años noventa y principios de los dos mil. Este propulsor nació como sustituto del legendario pero anticuado 22R-E, incorporando doble árbol de levas en la culata (DOHC) y cuatro válvulas por cilindro. Se hizo especialmente famoso en modelos como la Toyota Tacoma I (en todas las variantes de cabina: Single, Xtracab, Double Cab), donde ofrecía un equilibrio ideal entre el par necesario para remolcar y la durabilidad.
No es un motor para competir, sino una auténtica “mula” que soporta condiciones de uso muy duras en distintos continentes. Gracias a su sencillez, es muy apreciado entre los aficionados al off-road y quienes necesitan un vehículo de trabajo fiable.
| Código de motor | 3RZ-FE |
| Cilindrada | 2694 cc (2,7 L) |
| Potencia | 134 kW (182 CV) |
| Par máximo | 240 Nm |
| Tipo de combustible | Gasolina (Petrol) |
| Alimentación | Atmosférico (sin turbo) |
| Tipo de inyección | Inyección indirecta (MPI) |
El Toyota 3RZ-FE es conocido como uno de los motores de cuatro cilindros más fiables jamás construidos. Para la distribución utiliza cadena, y no correa dentada. Además de la cadena principal, existe una cadena secundaria que acciona los ejes de equilibrado, cuya función es reducir las vibraciones de este gran cuatro cilindros.
Las averías más frecuentes en este motor son escasas y se limitan sobre todo a componentes periféricos. El fallo más conocido es la fisura del colector de escape debido a las tensiones térmicas. El conductor puede notarlo como un “tac-tac” metálico mientras el motor está frío, y también por el olor de gases de escape en el habitáculo. Además, el motor utiliza un sistema de vasos para el ajuste de válvulas (no tiene taqués hidráulicos). Si la holgura de válvulas no se revisa y ajusta cada 100.000 km, puede producirse el “quemado” de las válvulas de escape, lo que provoca pérdida de compresión y un ralentí inestable.
Dado que utiliza cadena, el típico “gran servicio” (cambio de correa y rodillos) no existe en el plan de mantenimiento regular. La cadena está pensada para durar lo mismo que el motor, pero en la práctica se recomienda que alrededor de los 250.000 a 300.000 km se revise y, si es necesario, se sustituya el kit de cadena y tensores, ya que el estiramiento de la cadena puede manifestarse como un traqueteo al arrancar en frío.
En cuanto a la lubricación, en el motor entran aproximadamente 5,0 a 5,5 litros de aceite, y la graduación recomendada suele ser 5W-30 o 10W-30, según el clima. De fábrica, el motor no debería consumir aceite, pero en unidades con más de 300.000 km es normal tener que rellenar. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 1000 km se considera tolerable en motores veteranos y suele deberse a retenes de válvula endurecidos o a segmentos ligeramente desgastados.
Como gasolina clásico, requiere el cambio periódico de bujías. Las bujías de cobre normales se sustituyen aproximadamente cada 30.000 km, mientras que las de platino o iridio (muy recomendables por el difícil acceso en algunos modelos) se cambian cada 90.000 a 100.000 km.
Este propulsor está diseñado de forma muy sencilla, lo cual es una excelente noticia para tu bolsillo. El motor no lleva volante bimasa; utiliza un volante rígido clásico, lo que abarata mucho el mantenimiento del sistema de transmisión. El sistema de inyección es una simple inyección indirecta (MPI en el colector). Los inyectores son extremadamente robustos y rara vez fallan, salvo cuando se utiliza gasolina muy sucia sin cambiar el filtro de combustible con regularidad.
El motor es atmosférico, lo que significa que no tiene turbocompresor. Por lo tanto, no tendrás que preocuparte por la reparación del turbo, fugas de aceite en los manguitos del intercooler ni problemas de sobrepresión (overboost).
Al ser un motor de gasolina, no lleva filtro DPF, ni tampoco sistema AdBlue, lo que elimina de golpe dos de las partidas de mantenimiento más caras en los vehículos modernos. En cuanto a la válvula EGR, está presente en ciertas versiones (según mercado y año de fabricación) por motivos de normativa medioambiental. Puede llegar a obstruirse con carbonilla y residuos, provocando tirones al acelerar y un ralentí irregular, pero su limpieza es muy sencilla y el coste de este servicio es bajo (depende del mercado).
Si este motor tiene un gran defecto, es su consumo de combustible. Se monta en carrocerías pesadas y poco aerodinámicas como la Toyota Tacoma. En conducción urbana, el consumo real rara vez baja de los 13 a 15 l/100 km. Si conduces una versión con tracción a las cuatro ruedas (4WD) combinada con cambio automático, el consumo en ciudad y con tráfico denso puede alcanzar fácilmente los 16 a 18 l/100 km.
En cuanto a prestaciones, con sus 182 CV y 240 Nm de par, el motor no es especialmente “perezoso”, pero tampoco un sprinter. Su potencia está ajustada para ofrecer par a bajo régimen, de modo que pueda arrastrar sin esfuerzo la carga en la batea o un remolque. La aceleración es lineal, sin tirones bruscos.
En autopista se defiende de forma aceptable, pero debido a la aerodinámica del vehículo y a los desarrollos del cambio, a 130 km/h el motor gira a unas 2800 a 3200 rpm (según sea manual o automático). En ese momento el ruido en el habitáculo se hace notable y el consumo supera los 12 l/100 km.
Debido al elevado consumo, muchos conductores valoran combustibles alternativos. La buena noticia es que el 3RZ-FE es sumamente apto para la instalación de GLP. Un buen sistema de gas secuencial funciona a la perfección en este motor. Sin embargo, una advertencia importante: como el motor no tiene taqués hidráulicos, la circulación a gas eleva la temperatura de los gases de escape, lo que acelera el “asentamiento” de las válvulas en la culata. Es imprescindible revisar la holgura de válvulas cada 50.000 km funcionando a gas, y se recomienda instalar un sistema de lubricación de válvulas (las conocidas “gotereas” o dosificadores).
En cuanto a aumentar la potencia, el chiptuning (Stage 1) en un gasolina atmosférico de este tipo es básicamente tirar el dinero. Modificando los mapas de encendido e inyección no se obtienen más de 5 a 10 CV, algo imperceptible en un vehículo que ronda las dos toneladas de peso. Este motor no se puede “reprogramar” de forma segura y rentable.
Con el 3RZ-FE se montaban principalmente una caja de cambios manual de cinco marchas (la más conocida es la W59) y una caja automática de cuatro marchas (serie A340).
Es muy robusto. Los problemas más habituales aparecen con kilometrajes muy altos, en forma de desgaste de los sincronizadores de primera y segunda, por lo que la palanca se vuelve “dura” al cambiar con bajas temperaturas. Como ya se ha mencionado, no hay volante bimasa. El cambio de embrague (plato de presión, disco y cojinete de empuje) entra en la categoría de coste moderado a no demasiado caro (depende del mercado), ya que las piezas son estándar y fáciles de conseguir.
El automático A340 de cuatro marchas es prácticamente indestructible, siempre que se mantenga correctamente. Su peor enemigo es el sobrecalentamiento al remolcar cargas pesadas sin cambiar el aceite. El mantenimiento del cambio automático (cambio de aceite ATF y filtro) es obligatorio cada 60.000 km. Los síntomas de un mal mantenimiento son tirones bruscos al pasar de “P” a “D” o “R”, así como patinamiento al cambiar de marcha.
Tanto las cajas manuales como las automáticas requieren comprobar el aceite de los diferenciales y de la caja de transferencia (en modelos 4WD) cada 40.000 a 60.000 km.
Al comprar una Toyota con motor 3RZ-FE, asegúrate de revisar lo siguiente:
Aunque aquí nos centramos en el motor, no hay que olvidar lo más importante al comprar una Tacoma de primera generación: la corrosión del chasis. Por muy perfecto que esté el motor, si el bastidor está podrido, el vehículo no es seguro para circular.
Conclusión: El Toyota 3RZ-FE 2.7 es una obra maestra de fiabilidad, pensada para conductores que priorizan la durabilidad y la capacidad de trabajo. No esperes agilidad deportiva, prepárate para un gasto elevado en combustible (o instala GLP), y este motor te servirá fielmente durante décadas, sin importar la carga que le pongas por delante.
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