Si está mirando generaciones más recientes de vehículos Volvo – desde el ágil XC40, pasando por las elegantes berlinas y familiares S60 y V60, hasta el masivo XC90 – hay muchas probabilidades de que se encuentre con la denominación B5. Bajo el código B420T2 se esconde un motor de gasolina de dos litros de la moderna familia VEA (Volvo Engine Architecture). Volvo ha pasado de las denominaciones con "T" (como el antiguo T5) a las "B" para indicar la implementación del sistema Mild Hybrid (híbrido ligero).
Este sistema utiliza un motor de arranque-generador integrado (ISG) y una batería de 48 voltios. Su objetivo no es mover el coche solo con electricidad, sino descargar al motor de gasolina en las salidas desde parado, activar el sistema Start-Stop de forma más suave y reducir las emisiones. El resultado es un motor extremadamente refinado, con 250 CV de potencia, que ofrece una sensación de conducción muy “premium”.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1969 cc |
| Potencia del motor | 184 kW (250 CV) |
| Par motor | 350 Nm |
| Código de motor | B420T2 |
| Tipo de inyección | Inyección directa de gasolina (GDI) |
| Asistencia | Turbo (intercooler) + Mild Hybrid ISG de 48V |
El motor B420T2 utiliza correa de distribución. En toda la serie de motores VEA, Volvo decidió mantener la correa por un funcionamiento más silencioso y con menos vibraciones. Aunque la marca suele prescribir intervalos de sustitución muy optimistas (a veces hasta 240.000 km o 10 años), la práctica ha demostrado que esto supone un riesgo excesivo. Se recomienda encarecidamente hacer la distribución completa a un máximo de 150.000 km o cada 7 años. La rotura de la correa provoca una avería total del motor, con choque de válvulas contra los pistones (el llamado “encuentro” en el motor), lo que implica una reparación extremadamente cara.
A diferencia de los primeros motores 2.0 VEA de 2014/2015, que sufrían de segmentos defectuosos y un consumo de aceite enorme, la serie B (mucho más reciente) ya ha superado esos “problemas de juventud”. No obstante, presenta las siguientes particularidades y fallos típicos:
Este motor lleva aproximadamente entre 5,6 y 6,0 litros de aceite (depende exactamente del cárter y del tipo de transmisión). La graduación debe ser exclusivamente 0W-20 con la especificación Volvo VCC RBS0-2AE. Utilizar “cualquier” 0W-20 o un aceite más denso destruirá rápidamente el sistema de distribución variable (VVT) y el turbo. En cuanto al consumo de aceite, los motores de última generación son estables. Una pérdida de 0,2 a 0,5 litros cada 5.000 km se considera completamente normal, especialmente si el coche se conduce con alegría por autopista. El intervalo recomendado para el cambio de aceite y filtro es de 15.000 km o una vez al año.
Al tratarse de un motor de gasolina de altas prestaciones con inyección directa y turbo, las bujías soportan una carga térmica enorme. El intervalo de sustitución suele estar fijado en 60.000 km. Si se ignora este intervalo, la fuga de chispa puede quemar las bobinas de encendido, lo que genera un gasto adicional e innecesario, además de tirones del motor al acelerar.
Esta versión específica del motor B420T2 se monta en los modelos Volvo modernos exclusivamente con caja de cambios automática. Por lo tanto, no lleva un volante bimasa clásico ni un kit de embrague como en las cajas manuales, sino que utiliza un convertidor de par hidrodinámico. Más sobre la caja de cambios en el apartado siguiente.
El sistema de inyección es directo y trabaja con una presión muy alta. Los propios inyectores son fiables, pero exigen combustible limpio. Si se reposta gasolina de baja calidad, los inyectores se ensucian; el primer síntoma es dificultad de arranque y ligeras vibraciones con el motor frío.
En cuanto al turbo, se trata de un sistema “twin-scroll” fiable. La vida útil del turbocompresor supera con facilidad los 200.000 km si se respeta el intervalo de cambio de aceite (0W-20) y si el conductor tiene la costumbre de dejar el motor al ralentí unos 30 segundos después de una conducción exigente para que el turbo se enfríe.
Aunque es de gasolina, debido a las estrictas normativas medioambientales (Euro 6d), este motor tiene válvula EGR y dispone de filtro de partículas; en los gasolina se denomina GPF (Gasoline Particulate Filter) u OPF. El GPF se obstruye con menos frecuencia que el DPF diésel porque las temperaturas de escape en los motores de gasolina son mucho más altas, pero si el coche se utiliza un 90% del tiempo en atascos de “para-arranca” para trayectos muy cortos, el sistema no podrá realizar la regeneración. El motor puede entrar en modo de emergencia (Limp mode) (potencia reducida) y encenderse el testigo de avería motor.
El sistema AdBlue no existe en este motor, ya que se utiliza únicamente para el tratamiento de NOx en motores diésel.
Depende mucho de la carrocería. En los modelos S60, V60 o XC40, los 250 CV y 350 Nm hacen que el coche sea muy dinámico y rápido. El motor eléctrico (ISG) rellena el “agujero del turbo” a bajas revoluciones, de modo que el coche responde de inmediato al pisar el acelerador. Sin embargo, en el masivo XC90, que pesa más de dos toneladas, este motor tiene que “estirarse” de verdad para ofrecer prestaciones deportivas. No es perezoso, adelantará con seguridad, pero no hay que esperar una aceleración brutal que le pegue al asiento en los SUV más grandes.
El sistema mild hybrid ayuda sobre todo a apagar y encender el motor con suavidad en los semáforos, pero la física no se puede engañar:
Respuesta corta y clara del editor de motor: No se plantee instalar GLP en este motor. La inyección directa de alta presión, la elevada relación de compresión, los inyectores GDI sensibles, el software de motor complejo y el sistema mild hybrid de 48V convierten la instalación de GLP en una pesadilla técnica. Existen sistemas para inyección directa, pero son muy caros (depende del mercado) y a la larga provocan problemas de encendido del testigo de avería (check engine) y quemado de válvulas. Este coche está pensado para funcionar con gasolina.
Este bloque motor es bastante robusto, ya que Volvo lo utiliza en diferentes variantes (antes incluso con más de 300 CV con compresor y turbo). Una reprogramación “Stage 1” segura en el motor B420T2 suele aumentar la potencia hasta unos 280–300 CV y el par motor por encima de 400 Nm. Volvo ofrece su propio software Polestar Engineered de fábrica, que optimiza la respuesta al acelerador y la caja de cambios sin perder la garantía. Conviene señalar que un “chiptuning” excesivo del par puede acortar seriamente la vida útil de la caja automática.
Con el motor B420T2 no encontrará caja manual. La transmisión se ofrece en versiones FWD (tracción delantera) o AWD (tracción total), siempre en combinación con la caja automática Aisin de 8 velocidades (conocida en la nomenclatura de Volvo como Geartronic).
Las cajas Aisin de fabricación japonesa son ampliamente conocidas por ser muy robustas y fiables, pero bajo una condición: hay que cambiar el aceite. Volvo menciona en algunos manuales antiguos que el aceite de la caja dura “toda la vida” (“sealed for life”), lo cual, desde el punto de vista de la mecánica, es un mito absoluto.
Si no se cambia el aceite, en la caja se genera limadura procedente del desgaste de los discos, el aceite se espesa y obstruye los conductos del cuerpo de válvulas. Los síntomas son: un golpe brusco (tirón) al pasar de P a R o D, y “patinamiento” de las revoluciones al cambiar de segunda a tercera.
Recomendación: Cambio obligatorio del aceite de la caja cada 60.000–80.000 km mediante método de sustitución dinámica (con máquina). Si la caja falla, la reparación del cuerpo de válvulas o del convertidor de par es cara a muy cara (depende del mercado).
Al revisar un Volvo con motor B420T2, preste atención a lo siguiente:
El B420T2 (B5) es un motor extraordinario, moderno y refinado. Su principal ventaja es el silencio, la potencia y el alto nivel de seguridad activa que esa potencia proporciona en los adelantamientos. Está pensado para conductores que recorren unos 15.000–20.000 km al año, combinan conducción urbana con viajes frecuentes por carretera y no quieren complicaciones con filtros DPF diésel y sistemas AdBlue. Si lo que busca es máxima economía en ciudad con un SUV enorme como el XC90, debe asumir un consumo de gasolina de dos dígitos o bien optar por la alternativa diésel (B5 Mild Hybrid Diesel).
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