Cuando Volvo decidió jubilar sus legendarios motores diésel de cinco cilindros (el famoso D5 de 2,4 litros de cilindrada), muchos aficionados a la marca se mostraron escépticos. El sustituto llegó en forma de la familia de propulsores VEA (Volvo Engine Architecture), donde todos los motores se unificaron en 2.0 litros y 4 cilindros. El motor con código D4204T14, conocido comercialmente como D4, es uno de los propulsores más populares en la historia reciente del fabricante sueco.
Con 190 CV y unos contundentes 400 Nm de par, este motor se convirtió en el “punto medio de oro”. Se montó prácticamente en toda la gama: desde el compacto V40, pasando por la clase media S60 y V60, hasta pesos pesados como el V90 Cross Country y los SUV XC60 y XC90. El objetivo de los ingenieros de Volvo era claro: ofrecer la potencia del viejo cinco cilindros con un consumo de combustible mucho menor y emisiones reducidas. ¿Lo consiguieron? Sí, pero el camino hacia la fiabilidad no estuvo exento de serios “gremlins” mecánicos.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Nombre y código de motor | Volvo 2.0 D4 (D4204T14) |
| Cilindrada | 1969 cc (2,0 L) |
| Potencia | 140 kW (190 CV) |
| Par motor | 400 Nm (de 1750 a 2500 rpm) |
| Tipo de inyección | Common Rail (Denso i-ART) |
| Sobrealimentación | Twin-Turbo (dos turbocompresores en serie), intercooler |
| Mecanismo de distribución | Correa dentada (+ cadena corta para los árboles de levas) |
El motor D4204T14 utiliza principalmente una correa dentada para accionar el cigüeñal y el árbol de levas, pero entre los dos árboles de levas hay también una cadena de distribución corta. Según las especificaciones de fábrica, la revisión mayor (sustitución de correa, tensor, rodillos y bomba de agua) se realiza a los 150.000 km o 10 años. Sin embargo, cualquier mecánico con experiencia le dirá que esto es demasiado optimista. En condiciones reales, para evitar una avería catastrófica del motor, haga la revisión mayor a los 100.000–120.000 km o cada 6 años.
Este propulsor tiene varios puntos débiles característicos a los que hay que prestar atención:
Se trata de un propulsor extremadamente moderno con tolerancias muy ajustadas. En el motor entran unos 5,2 litros de aceite, y la graduación es estricta: exclusivamente 0W-20 con especificación VCC RBS0-2AE. Ni se le ocurra echar un aceite más denso (por ejemplo 5W-30) “porque el motor ya tiene muchos kilómetros”, ya que dañará las turbinas sensibles y el mecanismo de los árboles de levas. El cambio de aceite y filtro debe hacerse rigurosamente cada 15.000 km o una vez al año, aunque el ordenador de a bordo pueda indicar intervalos de hasta 30.000 km.
La inyección de combustible corre a cargo de un sistema de la marca Denso, equipado con la llamada tecnología i-ART. A diferencia de un sistema Common Rail clásico, donde un único sensor mide la presión en la rampa, el sistema i-ART lleva un ordenador y un sensor de presión en cada inyector individual. Esto permite una pulverización del combustible extremadamente precisa, un funcionamiento más silencioso del motor y un menor consumo. Sin embargo, los inyectores son muy sensibles al gasóleo de mala calidad. Su vida útil suele estar entre 200.000 y 250.000 km. Los síntomas de desgaste son ralentí inestable, arranques difíciles y aumento del humo. Cuando llega el momento de sustituirlos, es muy caro (depende del mercado), ya que requieren codificación mediante la diagnosis original VIDA.
El motor cuenta con dos turbinas (Twin-Turbo): una más pequeña para bajas revoluciones y otra más grande para altas, conectadas en serie. Su vida útil depende sobre todo de los intervalos de cambio de aceite. Las averías de las propias turbinas no son especialmente frecuentes, pero sí lo es la rotura de manguitos de goma y silicona del intercooler. El conductor lo notará por pérdida de potencia, encendido del testigo “Check Engine” y un sonido de “soplido” al acelerar.
Aquí es donde el D4 muestra su cara más oscura:
A pesar de su elevada potencia (190 CV), el D4204T14 es un motor muy refinado. ¿Es “perezoso”? En absoluto. Con 400 Nm de par disponibles ya a 1750 rpm, este motor mueve con facilidad el pesado chasis de un Volvo V90 o XC60. En el más pequeño V40, este propulsor ofrece prestaciones propias de un auténtico “hot hatch”.
Consumo real de combustible:
Gracias a la configuración Twin-Turbo y a la robusta arquitectura del motor (cigüeñal forjado, pistones reforzados en las series más recientes), el D4 es una base fantástica para chiptuning. Una reprogramación Stage 1 segura lo eleva con facilidad de 190 CV a 225–235 CV, mientras que el par aumenta de 400 Nm a unos respetables 460–480 Nm.
Esta modificación mejora notablemente la respuesta al acelerador (se reduce el “turbo lag” y las dudas del cambio) y no afecta de forma drástica a la fiabilidad, siempre que se realice con preparadores de confianza y se respeten los cambios de aceite. Debido al fuerte caudal de aire, normalmente no hay problemas con el DPF tras una reprogramación bien ajustada.
Los modelos equipados con caja manual de 6 velocidades son robustos, pero montan volante bimasa. El volante sufre grandes esfuerzos debido a los 400 Nm de par, por lo que suele fallar entre 150.000 y 200.000 km, especialmente si el conductor abusa del par a bajas revoluciones. Los síntomas son tirones al iniciar la marcha, vibraciones al ralentí y un golpe sordo al apagar el motor. El precio del kit de embrague con volante bimasa y bombín hidráulico es caro a muy caro (depende del mercado).
La mayoría de los modelos con este motor montan la fantástica caja automática de 8 velocidades Geartronic, firmada por el fabricante japonés Aisin. Es importante señalar que no es una caja de doble embrague ni lleva un volante bimasa clásico, sino que utiliza un convertidor de par hidrodinámico. La caja Aisin es extremadamente fiable, rápida y suave en su funcionamiento. Su mayor enemigo es el mantenimiento deficiente.
El aceite de la caja automática debe cambiarse cada 60.000–80.000 km. Aunque Volvo afirma oficialmente que el aceite es “de por vida”, descuidar el servicio conduce a la avería del cuerpo de válvulas (hidrobloque) y de los paquetes de embragues internos. La avería se manifiesta en cambios bruscos de P a D o R, fuertes tirones al pasar de 3ª a 2ª marcha o al detener el vehículo.
Comprar un Volvo de segunda mano con motor D4 (D4204T14) exige cabeza fría y una buena diagnosis antes de sacar la cartera.
El Volvo 2.0 D4 (190 CV) es un excelente rutero. Es perfecto para conductores que recorren muchos kilómetros por carretera abierta y valoran un gran aislamiento acústico, bajo consumo y mucha potencia bajo el pie derecho. Evite los modelos de 2014 a 2016 por los posibles problemas con los segmentos, salvo que el propietario anterior pueda demostrar que el motor ya ha sido reparado y actualizado en garantía. Las compras más seguras son los modelos posteriores al restyling (de 2017 en adelante), donde las “enfermedades infantiles” de la arquitectura VEA ya se han resuelto con éxito. Para uso principalmente urbano y trayectos de 2 km hasta el trabajo, mejor descartarlo y buscar un gasolina (T4), porque el DPF y el sistema EGR terminarán por volverle loco y vaciarle el bolsillo.
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